01Renovar la protección bajo las baldosas
La impermeabilización de una terraza transitable tiene que convivir con el suelo que pisas, los muebles y la limpieza habitual. Cuando hay filtraciones, la valoración puede incluir el pavimento existente y las capas situadas debajo. Conservar las baldosas o levantarlas son alcances diferentes, que dependen del estado encontrado y del sistema propuesto. Una reforma bien definida explica cómo quedará la superficie después del trabajo. También contempla el acceso desde la vivienda, para que la solución no se decida mirando únicamente el centro de la terraza.
02Sumideros y perímetro de la azotea
En una azotea, la superficie abierta termina en petos, puertas y puntos de evacuación. La reparación de filtraciones necesita considerar esas conexiones: una actuación limitada al suelo deja sin explicar cómo se resuelven sus bordes. El encuentro con el sumidero merece figurar expresamente en el alcance, junto con cualquier elemento que atraviese la cubierta. Una fotografía general ayuda a situarlos, pero el tratamiento depende de su revisión. El objetivo es definir una impermeabilización continua y una salida de agua compatible con la configuración del espacio.
03Membrana líquida y acabado para caminar
Impermeabilizar una terraza sin levantar las baldosas requiere estudiar el soporte existente y el sistema que se aplicaría sobre él. Una membrana líquida puede formar parte de determinadas soluciones, con una preparación y un acabado adecuados al caso. El uso de la superficie importa: una visita ocasional de mantenimiento no equivale al tránsito diario de una terraza. La propuesta debe relacionar esas condiciones con sumideros, bordes y elementos que permanecerán. Conocer el conjunto permite valorar si conservar el pavimento encaja con la reparación y qué superficie quedaría disponible después.